
A la conquista del mundo: Chile en el siglo XIX y su participación en las exposiciones universales organizadas en Europa y Estados Unidos
Jorge Pinto Rodríguez
Cuando Ignacio Domeyko, en su libro de 1846 Araucanía i sus Habitantes, declara que “lejos, por consiguiente, de menospreciar al indio por causa de aquella resistencia bárbara con que se ha mostrado hostil a la introducción del cristianismo, lejos de extrañar el valor en su pecho supersticioso, consideremos más bien sus creencias groseras, aun, sus supersticiones ciegas, como otras tantas pruebas de la espiritualidad de su carácter y a la Araucanía como un campo feraz y de gran porvenir para la viña del Señor”, evidentemente se aleja de los estereotipos y prejuicios de sus contemporáneos; sin embargo, hay una noción que el científico polaco-chileno, ex rector de la Universidad de Chile, no puede evitar, a saber, la matriz civilización y barbarie, que colma su pensamiento.
Lo anterior, es parte del marco de referencia que sustentará diversos proyectos modernizadores, esto es, “el Chile imaginario que una minoría, en sus afanes de alcanzar sus propósitos, “inventó” y que, tal vez, ni ellos mismos creyeron posible”, como señala aquí el Dr. Jorge Pinto.
El presente libro del Dr. Jorge Pinto nos muestra que el proyecto modernizador y de apertura al mundo que inicia Chile en el siglo XIX, sólo será posible previa consagración del proyecto civilizatorio nacional. Las acciones implicarán diferentes intereses y diversos medios, con el propósito de civilizar a los chilenos y a los bárbaros indígenas de la Frontera. En este proyecto concurren, de hecho, actores políticos y económicos, que tendrán en la prensa hegemónica, la literatura de la élite y, en definitiva, la emergente industria cultural de la época a importantes aliados.